Esa mañana me vi obligada a separar mi llavero del UD almería de las llaves de la que ya no era mi habitación, me despedí de Jose A. nuestro conserje más dicharachero y me largué hacia el barecito de barrio donde Ana, Amparo y Lore me esperaban para desayunar. Que risas recordando la noche del barquito, las locuras varias que se acontecieron y... El despertar que me dio Lorena suplicando por su paraguas perdido... ¡Sí, finamente lo encontró!
Nos pusimos en marcha (sin mucha marcha porque íbamos matás) hacia el hostal para dejar las cosas. Estaba muy cerquita, en la plaza de la Encarnación, y nuestras habitaciones estaban en un edificio pequeñito en algún barrio bastante majo (No me acuerdo del nombre de las calles, maldición!) Eso sí, cómo no recordar la figura del caracol de bronce subida a un edificio... qué originales ^^
El barrio era monísimo, repleto de callejuelas y tiendas. Después de ver la habitación fuimos bajando por las callejuelas hasta encontrar la Catedral pues teníamos pensado visitarla. La cosa nos salió redonda, creo que fueron 2€ con carné de estudiante y encima podíamos subir a la Giralda... Todo hay que decirlo, visitar la catedral fue una maravilla, ¡Menuda colección de arte! Retablos, pinturas, esculturas... Muy chula, ¡Y grande!
Lo mejor supongo que fue subir a la Giralda, el susto que nos llevamos cuando se corrió el rumor de que había que subir 50 pisos jajajajaja que ignorantes... 32 rampas nos llevaron a lo más alto, donde se divisaba el parque Maria Luisa, el río, la Cartuja, el Alcazar y el archivo de Indias... Toda sevilla a nuestros pies. Hubo un momento espeluznante, cuando las campanas se pusieron a sonar, que a mi por lo menos me dio un susto... Más tarde, bajamos de nuevo y salimos al patio interior repleto de naranjos y gentes que descansaban junto a las fuentes. Hacía un buen día, pero quizás no durara! Así que despedimos a nuestra querida Lorena, la valenciana más crazy del mundo que tenia que coger un avión esa tarde.
Nosotras nos dirigimos hacia el Alcázar para ver si había suerte y no nos sacaban un riñón. 4,50€ creo que fueron, no está mal sobre todo porque tuvimos la oportunidad de ver uno de los espacios mudejares más bonitos de Andalucía. Patios, corredores, salas, jardines y fuentes decorados con columnas, cenefas y plantas hicieron de la visita un reparador paseo. Desde la puerta que nos despedía podíamos contemplar de nuevo la Giralda (bonita perspectiva).
Oh, maldición... comenzaba a llover, y el hambre apremiaba... ¡Rápido vamos a buscar un barecito de tapas! jeje y no podemos negar que nos costó decidirnos... pero acabamos acertando de lleno! El elegido, a pocas calles de la catedral, Bar Doña Lina. Un sitio precioso, oscurito y tranquilo perfecto para nuestra resaca... -¿Qué os pongo chicas?. Nos dijo un camarero sevillano muy amable. Nosotras, indecisas, y empanadas! nos dejamos llevar por su experiencia, y qué bien hicimos! Hacía mucho tiempo que no comía tan bien... Aceitunas, pescaíto frito, tapita de paella, solomillo al punto, pinchito de pollo a la plancha, ... comimos más cosas pero ni recuerdo el nombre! ¡Qué rico madre!
Con algo más de fuerzas, al menos yo que el no haber dormio casi me vino de perlas jaja (menuda energía tenía!) Curioseamos por un par de tiendecitas de regalos, y pusimos rumbo tras preguntar a dos señores muy sevillanos, de estos que les encanta enganchar un mapa y sentirse un poco Cristobal Colón jajaaj todo para ayudar a unas señoritas a salir del barrio de st. Cruz y coger un bus hasta la basílica de la Macarena, ole!
Pues allá que fuimos, las tres Marías, bueno, yo casi me quedo frita en el bus, pero una vez más se acordaron de rescatarme jejeje Muy bonita la Basílica, aunque algo... simple, al menos por fuera, me la esperaba más barroca, no sé. Presenciamos una boda muy extraña, con una especie de modelo neumática y un tipo algo bizarro. Cotilleamos un poco la Basílica, vimos a la Virgen de la Macarena y su manto bordado en oro. Tras encender un par de velas por nuestra familia y comprar una estampita pa mi madre, volvimos a la parada de bus, con la supuesta idea de ir al barrio de la Cartuja, hasta que una joven viandante nos dijo: -Po si eso na más que son edificios recién pintaos! jajajaja vaya ánimos... y con el sueño que teníamos... pos que le den por saco a la Cartuja! Nos volvimos para Triana que no quedaba lejos del Hostal, y nos tomamos un cafelico viendo los Toros, con dos cohoné!
Esa tarde me despedí del Guadalquivir y del puente de Triana, de la Torre del Oro y de la Sevilla iluminada por el sol, pues el resto fueron nubarrones y en poco nos calló la noche. Nos volvimos para el hostal, Ana se fue a descansar un rato y Amparito y yo nos quedamos en misión de búsqueda de un sitio para cenar. y... ¡Bingo! Bar Europa, bastante típico y al lado del hostal. Se dice que ahí se pueden probar unas de las mejores tapas de Sevilla... menudo acierto! No era especialmente barato, pero no estaba nada mal. De nuevo tapeo para apaciguar el hambre y pronto, al hostal, a pegarnos esa ducha reparadora que tanto ansiábamos. Entre las literas surgieron interesantes conversaciones, más en valenciano que en castellano jejeje (Qué jodias las valencianas!) Y nada... el sueño pudo con nosotras...
... hasta altas horas de la madrugada! cuando oí a Ana saltar de un bote de la cama y les pego cuatro gritos a la manada de guiris que venían de fiesta. ¿Es que no nos iban a dejar dormir o que? Hay que vé!
Bueno, al día siguiente, yo me levanté fatá, con un sueño que me moría y con bastantes pocas ganas de bajar 3 pisos el muerto de maleta que llevaba... Con lo fresca que bajé las maletas de las catalanas la noche que me puse a planchar! Pero bueno, ahí estaba Ana para ayudarme. Nos fuimos a desayunar al hostal, al ático, donde tenían una piscinita y tumbonas geniales para haber tenio tiempo y aprovecharlas... Pero andabamos escasas, al menos yo, así que nos preparamos en la cocina un desayuno rápido con bimbo y nocilla y un buen colacao. En ese momento sí que iba escasa de tiempo... dejamos las llaves y nos fuimos para el Archivo de Indias para coger el Tranvía que me llevaría a la Estación de bus. Un abrazo caluroso para las valencianas, y comienzo del viaje de retorno hacia mi tierra.
Un chico me acompaño hasta la estación de bus, por Dios, que amables las gentes de Sevilla. Me pille el Diario de Sevilla, y entre página y página echaba una cabezadita para recuperar la falta de sueño. Una vez hecho el descanso, en Granada creo, se subió un cartagenero que se sentó a mi lado y me dio conversación hasta llegar a Murcia.
Las valencianas luego me contaron que perdieron el autobús que las llevaría hasta el aeropuerto,... pero, bueno! Iban a pedir un taxi cuando se les acercó un apuesto piloto que se ofreció a compartir taxi con ellas y les pago la cuenta y todo! jajaja Qué tías!, y luego soy yo la del ''chatting up''... Si, señor!
Y he aquí nuestra bonita andadura por tierras andaluzas. El trayecto, el viaje, la estancia, la compañía... todo fue bueno, aprendimos mucho y supimos aprovechar hasta el último día esta oportunidad de conocer Sevilla.
Chicas, Héctor, Chema... Espero volver a veros algún día, y espero que la vida os regale muchos otros viajes para disfrutarlos tanto como este.
Un abrazo desde Murcia!